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lunes, 28 de abril de 2014

SALOME. Una mujer que oraba por sus hijos.



No tenemos demasiada información en las Escrituras sobre Salome, pero si pienso y creo que las necesarias para poder aprender de ella, la información justa y necesaria que Dios quiso que tuviésemos de esta mujer Salome, esposa de Zebedeo y la madre de Santiago y Juan.

Vamos a intentar siempre bajo lo que la Escritura nos dice, cual es la situación familiar de esta familia. Zeredeo era un pescador con importante en su entorno, un pescador de éxito ya que la Palabra nos dice que tenía trabajadores, jornaleros contratados, eso solo podía hacerlo una persona con una situación económica mas o menos bien, y que su negocio en este caso la pesca fuese exitoso.
Zebedeo se encontraba remendando sus redes cuando se encontró con el Maestro por primera vez, con él estaban sus dos hijos Santiago y Juan, los cuales fueron solicitados por Jesús, el cual les pidió
que se levantaran y lo siguiesen, y según leemos Zebedeo no hizo nada para impedir que sus hijos se fuesen con el Maestro, por lo tanto los dos hermanos lo abandonaron todo aquello que les era familiar para seguir a Jesús.
Mr 1:20
Y luego los llamó; y dejando a su padre Zebedeo en la barca con los jornaleros, le siguieron.

Lo que si sabemos de Salomé, es que fue una de las muchas mujeres que siguieron al Señor y ayudaba a servirle, por el comportamiento de sus hijos, podemos intuir que tanto Salomé como su marido eran conocedores de las Escrituras y estas fueron enseñadas a sus hijos, creían en el Mesías. Estaban en todo unidos en su amor hacia el Señor y eso fue lo que permitido que les dejasen partir junto a Jesús.
Sin saber cuando o si alguna vez podrían regresar nuevamente a su hogar.

Mr 15:40-41
También había algunas mujeres mirando de lejos, entre las cuales estaban María Magdalena, María la madre de Jacobo el menor y de José, y Salomé, quienes, cuando él estaba en Galilea, le seguían y le servían;

Este es otro de los pasajes donde podemos encontrar a Salomé, en uno de los momentos mas oscuros de la vida de Jesús, y habiéndole abandonado sus propios discípulos, entre ellos uno de los hijos de Salomé , estas mujeres miraban a Jesús, estaban presentes en su crucifixión.

En Marcos 16 Salomé esta incluida en el grupo de mujeres que ungieron el cuerpo de Jesús, podemos

decir de ella que entubo en la hora más negra del Señor, pero también estuvo en la preciosa y gloriosa mañana de su resurrección, veámoslo:

Mar.16 1-2
Cuando pasó el día de reposo, María Magdalena, María la madre de Jacobo, y
Salomé, compraron especias aromáticas para ir a ungirle. Y muy de mañana, el primer día de la semana, vinieron al sepulcro, ya salido el sol.
                                             

Mr 16: 6-7
Mas él les dijo: No os asustéis; buscáis a Jesús
nazareno, el que fue crucificado; ha resucitado, no está aquí;
mirad el lugar en donde le pusieron. Pero id, decid a sus discípulos,
y a Pedro, que él va delante de vosotros a Galilea;
allí le veréis, como os dijo


Como hemos comentado al principio Salomé creía y amaba al Señor, le reconocía como el Mesías , por tanto creía que un día Jesús ocuparía su puesto en el Trono Celestial con Poder en el reino terrenal, pero no era distinta a otras madres, Salomé tenía también ambiciones para sus hijos.
Salomé sabiendo la relación tan íntima que sus hijos mantenían con Jesús, se dirigió al Maestro y le pidió algo inusual que les otorgara a su hijos un lugar de honor en su reino. A pesar de conocer las Escrituras de seguirle, de escucharle, algo no había entendido esta mujer, ya que sino no hubiese realizado tal petición, pidió que uno se sentara a la izquierda de Jesús y el otro a su derecha, lugares reservados para un segundo y tercer gobernante, Salomé ambicionó mucho para sus hijos (inconscientemente, los que somos padres, caemos en este error, no el de pedir compartir el reino, pero si de poner unas expectativas muy ambiciosas para nuestros hijos).
Veamos que nos dice Mateo 20: 21-23
 
Él le dijo ¿Qué quieres? Ella le dijo: Ordena que en tu reino se sienten estos dos hijos míos, el uno a tu derecha, y
el otro a tu izquierda. Entonces Jesús respondiendo, dijo: No
sabéis lo que pedís. ¿Podéis beber del vaso que yo he de beber,
y ser bautizados con el bautismo con que yo soy bautizado? Y
ellos le dijeron: Podemos. Él les dijo: A la verdad, de mi vaso beberéis, y con el bautismo con que yo soy bautizado, seréis
bautizados; pero el sentaros a mi derecha y a mi izquierda, no
es mío darlo, sino a aquellos para quienes está preparado por
mi Padre.

Podemos ver claramente que esta petición de Salomé nacía del orgullo maternal y de un deseo de conseguir lo mejor para sus hijos, no se daba cuenta de el sufrimiento iba a ser la parte principal del reino, Salomé fue reprendida por el Señor, por tal petición, corrigiéndola en su error, les intento hacer entender que cuanto mas cerca estuvieren del reino, mas tendrían que compartir sus sufrimientos también , y de hecho así fue, según lo que podemos leer e interpretar en las escrituras, se dice que Santiago fue el uno de los primeros apóstoles mártir, y Juan el cual sobrevivo a ellos estuvo exiliado en la isla de Patmos, sus cartas están llenas del Espíritu Santo, escritas por un hombre que tuvo grandes revelaciones y estuvo al lado del Maestro, que sufrimiento saber que sus hermanos habían sufrido terribles muertes, ese sufrimiento era el que lo acercaba mas al reino.
Pero veamos como les dice Jesús para sacarlos de su error:

Mt 20: 25-27

Entonces Jesús, llamándolos, dijo,: Sabéis que los gobernantes de las naciones se enseñorean de ellas, y los
que son grandes ejercen sobre ellas potestad. Mas entre vos-
otros no será así, sino que el que quiera hacerse grande entre
vosotros será vuestro servidor, y el que quiera ser el primero
entre vosotros será vuestro siervo;

No deberíamos de criticar la actitud de Salomé ante tal petición a favor de sus hijos, sino tener presentes las lecciones positivas que les enseño. Deberíamos aprender a apreciar hasta que punto puede una vida dedicada Dios ser de influencia en nuestros hijos, o a esos menores que criamos.
Son tantas las veces que las oraciones de unos padres y sus testimonios que los hijos entregan sus vidas a Dios en su juventud. Cuando esos niños llegan a la adolescencia, la fe en Dios que observen en el ejemplo de sus cuidadores, sean padres, tíos, abuelos, constituye un poderoso antídoto contra el pecado, y que satisfacción mas grande poder observar que nuestro pequeños crecen y quieren consagrar sus vidas al servicio del Rey.

Otra lección que podemos sacar de Salomé, que no siempre pedimos como debiéramos, veamos 1Jn 3: 21-22

Amados, si nuestro corazón
no nos reprende, confianza tenemos en Dios; y cualquiera cosa
que pidiéremos la recibiremos de él, porque guardamos sus
mandamientos, y hacemos las cosas que son agradables delante
de él.

Herman@s si guardamos obediencia en el Señor y hacemos lo que le agrada, entonces podemos orar con plena confianza. Si estamos viviendo para Dios, el mismo nos guiara en nuestras oraciones mediante el Espíritu Santo, y nos encontraremos pidiendo de acuerdo en su voluntad, y no en la nuestra, y si alguna vez pedimos mal, como fue el caso de Salomé, también el Señor nos lo hará saber mediante el Espíritu Santo, pidamos ser hombres y mujeres que oran según la voluntad de Dios…….
                                                                     
 
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